las calles llenas de gente que respiran la fragancia
de los humos de los coches, de los cafés de los bares,
del final de aquella noche, del abrir de los portales.

Se cae de la cama,
ya tiene visita,
ha llegado la resaca,
qué putada,
no se acuerda de esta cita.
Sale a la calle,
respira profundo
y le invade la nostalgia
que proviene de vivir en este mundo.
y le llega un pensamiento que le dice:
"último whisky que tomo".
Buscando una historia,
algo que contar,
en rincones, callejones o mercados
de esta grandiosa ciudad.
Tomo prestadas estas palabras de Quique Palacios y las comparto especialmente con Marduk, ya que no hemos conseguido encontrar más de un ejemplar de su libro Historias de un poeta urbano.
Y porque mola pasear por la ciudad cuando hace frío, y es de noche, y la compañía es agradable, y la conversación interesante. =)